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La Frontera Norte de México tiene una extensión de poco más de 3,000 km., y comprende seis estados de la República Mexicana: Baja California, Sonora, Coahuila, Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas; y cuatro de los Estados Unidos: California, Arizona, Nuevo Mexico y Texas.

Las ciudades del lado mexicano pertenecen a 36 municipios. Las más importantes, por su desarrollo económico y por la interacción que mantienen, son Tijuana, Mexicali, Nogales, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Monterrey, Ciudad Juárez y Reynosa.

Sus contrapartes por el lado estadounidense son San Diego, Caléxico, Nogales Arizona, Douglas y El Paso. Últimamente se han incorporado a esta lista, por su importancia, las Ciudades de San Luis, Río Colorado y Aguaprieta, Sonora.

Aunque la frontera norte de México no es una región homogénea en cuanto a su desarrollo, puesto que algunas ciudades son relativamente pequeñas y no tienen una población importante, comparten una espacio común, donde se desarrollan procesos fronterizos de carácter comercial, laboral, cultural, social e importantes flujos migratorios. La frontera México - Estados Unidos es una de las regiones fronterizas más dinámicas en el mundo. A través de la historia, la emigración en esta región ha sido elevada, lo que ha dado como resultado una mezcla de idiomas, religiones, culturas y tradiciones.

En la zona se ha registrado una tasa de crecimiento anual del 2 al 5 por ciento del tráfico vehicular, actividades comerciales, desarrollo industrial e intercambios sociales.  Ha pasado de ser una extensión de tierra aislada, casi deshabitada, a una región activa y comercial en expansión, con una población total combinada de 12 millones de personas.  La región fronteriza enfrenta grandes e inusuales desafíos en materia de salud.  Los gérmenes no pueden ser detenidos en un paso fronterizo, y la pobreza y la migración se combinan para crear el ambiente propicio donde se propagan las enfermedades infecciosas.  La región se ve afectada por padecimientos provenientes de naciones emergentes, como las de tipo respiratorio y gastrointestinales, y también por nuevas enfermedades propias de países desarrollados, como el virus de SIDA y los padecimientos crónicos, como el cáncer, las cardiopatías y la Diabetes. Para enfrentar estos retos de salud se creó la Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos.